Entre las Patas de los Caballos
Cerré el libro, me quede totalmente impresionado. A los trece años de edad, muchas cosas pueden surgir en el corazón de un adolescente. Una fuerte emoción se prendió. Se pusieron en marcha los idealismos de cambiar al mundo y de cambiar a México; cómo si el suero más excitante invadiera mi todo ser.
A lo lejos comprendo que ese libro marco parte de lo que soy, lo que habría qué decidir y se proyectó en mi futuro: en lo que iba a trabajar, o las tareas que captarían mi mayor atención.
La frase con la que cierra la novela es tremenda. “…pos quien le manda, pa´qué se meten entre las patas de los caballos”. Habría expresado un personaje cuando se acercaron al cuerpo ensangrentando del cristero que moriría así, al bajar del tren (con un salvo conducto promesa del gobierno), víctima de las balas de sus enemigos.
La obra narra las aventuras de un joven chilango en la época de la persecución religiosa que México padeció entre 1926 y 1929. El joven además pertenecía a la ACJM (Asociación Católica de la Juventud Mexicana) y todo el libro me atrapó pues es un guerrillero popular que lucha por su fe y sus ideas, hasta tomar las armas. Sin duda me pareció una historia épica.
Después de leer la novela las estrellas conspiraron e ingrese a la ACJM que existía en mi parroquia, en una colonia popular de la ciudad de México, y eso apuntaló aún más mis ideas, creencias y deseos de aventura; incluso tiempo después el Cardenal Corripio Ahumada nos nombró dirigentes a mi hermano y a mi para el Distrito Federal. Así que todo un capítulo de romanticismo y de sueños.
Y estos recuerdos han venido a mi cabeza porque la ACJM cumplió 100 años, el 12 de agosto de este año. La idea fue de un Jesuita Belga, el Padre Bernardo Bergöend, que sin duda fue un visionario al apostar por una organización de jóvenes idealistas, que con intenciones generosas y preparación, se convirtieran en una élite con influencia política.
El Padre Bergöend fue muy preciso en el diseño de la organización, porque lo más maravilloso de la vida es la actitud joven: abierta al cambio y con la bandera de la esperanza en lo alto, y eso siempre puede aportar a las sociedades y a las civilizaciones.
La ACJM dio así un puñado de guerrilleros populares en la época de la revolución cristera, también dio dirigentes políticos entre 1940 y 1970. Tal vez el último presidente nacional de la ACJM que se proyecto al escenario nacional de México fue Carlos Castillo Peraza como ideólogo del Partido Acción Nacional. En sus escritos podía encontrarse un pensamiento profundo y una raíz sólida de la visión cristiana de la época.
Los jesuitas siempre dieron mucho de qué hablar, revoltosos y con fe. Tal vez muchos de mis conocidos vienen de sus universidades y puedo percibir una llama especial en su corazón y su mirada. No es raro que hoy el Papa Francisco esté sacudiendo el status quo de las viejas estructuras vaticanas. Sobre todo porque su visión es, qué antes de juzgar al prójimo, hagamos la revolución en nuestro propio corazón. Una revolución de amor.
Así que sirva este sencillo escrito para recordar 100 años de la ACJM, la que fue formadora de muchos mexicanos.
Para mí esa novela abrió nuevos capítulos en mi vida y ha sido de gran provecho en la real politik donde ahora me desempeño. Hay personajes que se meten en la política porque les gustan los reflectores y se caen cuando empieza la metralla. En los momentos difíciles es bueno recordar esa frase:
“Y quien te manda meterte, entre las patas de los caballos”.
ACJM 100 años