Hay un lugar…

Cuanto más pendientes estamos del paso

del tiempo, menos gozamos.

Fulton J. Sheen

 

Hay un lugar, cuyo nombre si quiero acordarme

 

El tic tac  del reloj se suspende y el tiempo se cuenta con los latidos del corazón. Allí estas en un suspiro eterno, eres la fuente de las sensaciones que arrancan en cada uno de tus callejones, sensaciones que duelen, sensaciones que arrancan una sonrisa, sensaciones de nostalgia que se dibujan en una lagrima.

 

Aún recuerdo las tibias tardes en donde tu sonido era un desafío para las grandes ciudades. Tú, simplemente permaneces como el lugar donde habitan los quijotes. En tus callejones el tiempo no transcurre, lo que cuenta son las voces de las leyendas y las anécdotas de sus habitantes, el sonido de campanas o una noche que confunde el vértigo con las canciones de amor en cada callejoneada.

 

Un suave viento de un domingo alegra las plazas y las familias hacen un ritual para saludar a la vida; Don quijote cabalga alegre combatiendo por su Dios y por su Dama, y las dulcineas roban suspiros y caricias al corazón. Los niños juguetean tranquilos y mis pequeñas escalan tus fuentes en una tarde de otoño.

 

Las noches son la magia de un encuentro que celebra a la vida, una tarde de sábado hay una guerra por conquistar corazones y los jóvenes crean poesía con cada ráfaga de viento, con cada acorde estridente o armonioso, no duermes nunca y cada noche nuevos sueños se hacen realidad.

 

Las fiestas arrancan con el sol que acaricia las montañas y avanza hasta la presa de la olla y los olores son de alegría cuando los jardines guardan el secreto de una conquista. Dulcinea y Don Quijote están siempre en lucha, danzando el ritual eterno de la vida y el amor.

 

El reteñir de campanas son el llamado a la eternidad; por eso no hay prisa cuando Dios vista cada uno de tus balcones que guardan historias cotidianas de trabajo y fraternidad.

 

Respiras libertad en las tardes de torrenciales lluvias y el agua es un sonido que festeja por la noche a las  fiestas de San Juan.

 

Y allí sigue Don Quijote y Sancho Panza mientras la estudiantina grita versos donde nacen las estrellas que arañan al corazón. En un rincón hay perfumes por un beso, por un canto, por una copa de vino o mimos que disputan una lucha para ganar la felicidad.

 

Hay un  lugar, de cuyo nombre si quiero acordarme, porque aunque estas lejos estas siempre cerca con tus artistas que pintan tus calles, con sus músicos que mezclan sonidos para mi. Con juglares que cuentan leyendas y en una de esas mi corazón se ha quedado para siempre.

 

Si un loco hace cien, un enamorado hace mil: mil quijotes para seguir la lucha, mil quijotes para seguir la búsqueda que llene las aspiraciones más grandes del corazón.

 

Guanajuato, es el lugar de cuyo nombre si quiero acordarme.

 

 

2 comentarios en “Hay un lugar…”

  1. holap,. pense visitartu espacio y me gusto, no lo c, pones cosas, chidas, y me alegra ser la primera k t pone un comentario, byeatte esdeyne

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