El Sismo Apenas Empieza

Lo que ocurrió en las elecciones de Nuevo León el 7 de junio, impactará en las elecciones sismopresidenciales del 2018; en el fondo es una revolución silenciosa contra los partidos tradicionales y sus figuras más visibles: El hartazgo está a la vista y la reacción de las dirigencias partidistas ante los resultados electorales, es la mejor prueba de que no están viendo el presente.

El 4 de abril de 2015 escribimos que las candidaturas independientes serían la nota en este proceso electoral, (https://notehagaseldisimulado.wordpress.com/2015/04/06/elecciones-2015-en-mexico-puntos-de-arranque/) sólo se puede sentir sorprendido quien no está leyendo a profundidad al electorado mexicano.

Encuestas

Otro actor que hace crisis son algunas casas encuestadoras que no están midiendo correctamente el fenómeno de los independientes. Y esto quedó manifiesto entre lo que preveían ciertas firmas que levantaron encuestas en Nuevo León (y candidaturas-independientesotros estados), y la realidad: muchas fallaron más allá del rango de error estadístico.

En Querétaro concretamente, surgió la idea de que al levantar encuestas y preguntar porqué candidato votaría la gente, el electorado marcaba a Francisco Domínguez del PAN, pero cuando se les podía votar en boleta, ganaba Roberto Loyola del PRI. La realidad es que los que trabajan las encuestas en calle han descubierto que la gente no quiere responder en una boleta, se intimida, y más si la boleta es a color.

Grandes firmas que levantaban estudios de opinión durante la campaña de Querétaro  le daban el triunfo al PRI , o lo ponían empate. Francisco Domínguez arraso por más de 8 puntos, tendencia que se mantuvo todo el tiempo, pero que las casas encuestadoras nunca  publicaron (sólo una del diario El Universal a mediados de abril).

Y esa es la clave del sufragio en México: la gente vota por candidatos no por partidos. El carisma de Pancho Domínguez y su estrategia, abrió el camino para borrar del mapa a Roberto Loyola, a pesar del buen trabajo del gobernador priísta, en la entidad, José Calzada.

Lo que llama la atención en los pronunciamientos de las dirigencias partidistas es que no ven estos fenómenos, y siguen pensando en sus viejos esquemas del siglo XX.

Recuerden que los que fueron sorprendidos en el futuro, no estaban viendo su presente. La ruta al 2018 ya está marcada, sólo falta saber si el sistema de partidos a la mexicana podrá ver el suceso y procesarlo bien o persistirá en su crisis.