Un Murmullo Inoportuno, el Camino a la Democracia

En el verano de 1985 después de salir de clases de preparatoria,   presuroso iba a comprar una torta de salchicha con frijoles, que para esa hora, me sabía a un verdadero manjar. Aún ahora me dan ganas de regresar al Colegio de Ciencias y Humanidades  Vallejo, para ver si aún saben igual.

Ese verano fue abrumador, ya para entonces la política había hecho su nido en algún lugar de mis neuronas y, cómo no, si en mi casa mis padres se quejaban todo el tiempo de la devaluación de Echeverría, de la inmoralidad de López Portillo, o la mediocridad de Miguel de la Madrid; todos ellos, presidentes de las crisis recurrentes en mi país.

A finales de julio de ese año , si no tenia que ir a trabajar dando cursos a estudiantes del Colegio Nacional de Educación Profesional (CONALEP),  me iba la Torre de Papel, lugar en donde podía conseguir el periódico El Norte de Monterrey, pues era el único medio que seguía paso a paso el verano caliente de las elecciones en distintas regiones de México  y me encantaba la revuelta que se traían en algunas regiones de México.

torre de papel
La Torre de Papel, Club de periodistas, CDMX

Chihuahua, Durango y Monterrey,  me quedaba muy lejos como para ir a apoyar a los llamados bárbaros del norte. Me encantaba lo que estaba pasando con su lucha para alcanzar la democracia Me inspiraba la ciudadanía que defendía el voto.

No había Internet, así que de una vez por semana, me compraba varios ejemplares pasados para saber que estaba pasando con México en la lucha por su democracia. Después de ese ritual muy personal, retornaba mi camino a casa y  me dirigía al metro estación Zócalo del  Centro de la Ciudad.

La vida conspira, o como dice Steve Jobs, los puntos se conectan. Así que aquel día escuche un perifoneo y vi una carpa. Me acerque y allí estaba (quien lo iba a decir)  en huelga de hambre el Doctor Manuel Bribiesca Godoy; un doctor pediatra ya de la tercera edad que había caminado desde Zamora,  Michoacán hasta la ciudad de México. Un hombre que nos presumía sus botas y un liquido, que era lo único que tomaba para aguantar la huelga de hambre. El Doctor Bribiesca buscaba que las autoridades reconocieran su triunfo como diputado federal en las  elecciones del primer domingo de  julio.

Así que me acerque tímidamente entre la mezcla de murmullos y ruidos de la ciudad más grande del mundo, donde en algún centro comercial con bocina a todo volumen se oía a George Michael:

I Feel So Unsure
As i take your hand
And lead you to the dance floor
As the music dies
Something in your eyes
Calls to mind a silver screen
And all its sad goodbyes

Yo me acerque con curiosidad pero de pronto todo se puso en pausa, como si la vida se detuviera, como si el sonido callará y la gente dejara de existir… y allí estaba ella, todo un angelito. Me pareció ver que la caricatura de Candy, si de Candy, se hacía real, allí estaba transformada en una mujer de verdad en vivo y a todo color.

Era rubia, de piel blanca, con rubor natural en sus mejillas que

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